Atesora vestigios acreditados por el INAH
Cerca de huertas silvestres, minas y hasta un río, hace tres generaciones se asentaron los hogares de los obreros de la confección como una conquista laboral
Domingo 25 de enero de 2026, p. 25
La colonia Cove, ubicada en la demarcación de Álvaro Obregón, se distingue por sus amplias casas por lo que muchas de ellas han sido compartidas en algunos casos hasta por tres familias que han echado raíces en esta zona del poniente de la Ciudad de México desde hace cuatro generaciones. Sus calles conservan el espíritu de comunidad que la vio nacer como una colonia obrera, cuando el área todavía era un territorio de barrancas, extensos terrenos baldíos y minas de arena.
Su nombre proviene de la Sociedad Cooperativa de Obreros de Vestuario y Equipo, SCL (COVE), considerada una de las más importantes del sector. Esta cooperativa, fundada en 1951, se dedicó a la confección de uniformes y equipo militar hasta 1982.
No obstante, sus raíces se remontan a los talleres militares establecidos en lo que fue el ex Convento de Tacubaya. En 1991, las instalaciones se convirtieron en campo militar y actualmente albergan el Cuartel General de la 1/a Zona Militar y el Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Vecinos de la colonia –que limita al norte con avenida Observatorio y al sur con colonias como Acueducto e Hidalgo– recuerdan que, cuando llegaron a la zona, la actual calle Sur 110 se encontraba prácticamente rodeada de terrenos baldíos y destacaba un predio al que llamaban La Huerta, debido a que había árboles frutales, abundante vegetación y un estanque “que decíamos parecía una alberca”, el cual era resguardado por un vigilante que, con resortera en mano, cuidaba el lugar.
En la esquina de Sóstenes Rocha y Sur 122 se conservan restos que recuerdan la historia de la zona, donde especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron vestigios arqueológicos del antiguo acueducto que transportaba agua desde el Desierto de los Leones hasta Tacubaya.
Ahí se identificaron no sólo restos del trazo de un canal, sino también parte de la estructura de lo que fue el molino de Valdez, un antiguo complejo triguero que da cuenta de la relevancia hidráulica y productiva que tuvo esta área en la época virreinal, la cual, según vecinos, es el más antiguo de América Latina. El hallazgo ocurrió hace unos 12 años, cuando se tenía previsto construir una Casa del Adulto Mayor –que actualmente se localiza en la calle Sur 124–.
Un tramo del territorio de la colonia fue utilizado para la conformación de la Unidad Habitacional Sears Roebuck, desarrollada como parte de la expansión de la empresa homónima para construir vivienda para sus trabajadores.
Residen ahí toda su vida
A ello se sumaron las obras para la estación Observatorio de la línea 1 Sistema de Transporte Colectivo Metro, que dieron origen a la apertura de la avenida Sur 122, intervención que partió la colonia en dos y alteró su trazo, lo cual dio lugar para que se le nombrara la Cove de arriba y la Cove de abajo.
Luis Terrón Rodríguez, residente desde hace más de siete décadas, relató que la idea de fundar la colonia surgió a partir de una trabajadora de la Cove, Sara Ballesteros, quien comenzó a gestionar la venta de la superficie, pues recordó, “todo el terreno tenía un dueño” y que en el área convivían familias de la Cooperativa y del Sindicato de Trabajadores de la Industria Militar.
Comentó que, anteriormente, la colonia se llamaba Molino de Valdez, cuando todavía no había viviendas. “Era terreno baldío y lo demás agua”. Donde hoy se ubica la estación Observatorio existían minas de arena y por debajo corría el río Tacubaya.
Recordó que, cuando eran niños, jugaban en las minas, donde con latas de leche Nestlé y trapos hacían mecheros que prendían con petróleo, luego entraban en las cuevas, las cuales llegaban hasta el Panteón Civil de Dolores, donde el dueño vigilaba a caballo.












