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En ambulanchas, IMSS-Bienestar llega a las comunidades wixárikas

Una hora en auto más media en bote y 15 minutos a pie para viajar desde Tepic

Enviada
Periódico La Jornada
Jueves 22 de enero de 2026, p. 7

El Nayar, Nay., Desde lejos se alcanza a ver el sombrero de palma y la vestimenta tradicional wixárika. Es Jesús López, gobernador tradicional de la comunidad Potrero de la Palmita, quien personalmente recibe al equipo de IMSS-Bienestar que, a bordo de un par de lanchas, lleva las medicinas y material de curación para la Unidad Médica Rural. Es la quinta entrega de las Rutas de la Salud.

Enseguida aparece una decena de personas, hombres y mujeres de la comunidad, quienes se acercan para ayudar a bajar las cajas que desde ese punto se cargan en brazos o al hombro para subir a pie a la localidad.

Potrero de la Palmita es uno de los 25 poblados alrededor de la presa Aguamilpa y uno de cuatro en esta zona de la Sierra Madre Occidental que cuentan con un centro de salud. Hasta el año pasado funcionaba de manera intermitente por la falta de médicos y, sobre todo, de insumos.

Para esta comunidad rodeada de montañas, donde viven alrededor de 600 personas, la situación cambió con la llegada de dos médicos familiares cubanos y las Rutas de la Salud que a partir de septiembre pasado les llevan medicinas, 147 claves cada mes.

No ha habido doctores mexicanos que acepten una plaza en este sitio, al que se llega desde Tepic, la capital del estado, luego de una hora de carretera más 30 minutos en lancha y 15 a pie por un camino empedrado hecho por los habitantes, indígenas wixárikas.

En cuanto se cubran las dos plazas para garantizar, por lo menos, el servicio de lunes a viernes en dos turnos, los cubanos serían transferidos a otro centro de salud, explicó Gregorio Sánchez, coordinador estatal de IMSS-Bienestar.

Aunque no ha sido fácil, con la voluntad política de autoridades federales y estatales, junto con el compromiso de la población, “hemos podido avanzar”.

El gobierno del estado compró las dos “ambulanchas”; IMSS-Bie­nestar se hace cargo del pago de insumos para su operación y la comunidad es responsable de mantenerlas en buenas condiciones y de que se utilicen de manera apropiada, porque también las emplean para el traslado de enfermos, lesionados y embarazadas con complicaciones.

Es algo vital, porque la única manera de llegar y salir de estas comunidades es a través de la presa. Las “ambulanchas” deben estar disponibles para los pacientes en cualquier momento del día y la noche.

Aquí la población está, sin duda, comprometida. El Comité de Salud para el Bienestar (Cosabi) logró el equipamiento de la unidad médica y la instalación de una techumbre que funciona como sala de espera, bajo la que los usuarios se resguardan del sol y la lluvia.

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▲ Pobladores acuden a recibir a la Ruta de la Salud para trasladar los medicamentos, a pie, hasta Potrero de la Palmita. El centro de salud también se edificó gracias al esfuerzo comunitario.Foto Cristina Rodríguez

De igual forma, sus integrantes se suman al conteo y registro de las medicinas que llegan del almacén estatal. Una decena de personas –incluidos el especialista cubano y el gobernador López– y de IMSS-Bienestar realizan esta tarea, mientras las enfermeras acomodan cajas y frascos en los anaqueles de la farmacia.

Alrededor de un tercio del espacio ya estaba vacío desde días atrás. Son de los asuntos que se tienen que afinar y será mejor cuando se pueda tener un registro digital que en tiempo real arroje información sobre el inventario.

Es un reto, porque en Potrero de la Palmita no hay energía eléctrica y menos Internet. También en este tema se ha dejado ver la voluntad política, pues recién llegaron paneles solares que se van a instalar en los siguientes días y “estamos viendo cómo logramos el acceso a Internet”, comentó Sánchez.

Otro desafío para la cobertura universal de los servicios médicos está en las pequeñas localidades donde no hay centros de salud y cada mes llegan las unidades móviles con un médico, una enfermera y un promotor sanitario.

Aguamilpa es una de ellas, pero ahí la población, también wixárika, que se rige por usos y costumbres, decidió construir una casa de salud con muebles fabricados ahí mismo. El inmueble tiene el tamaño y las condiciones para ser considerado un centro de salud.

Lo inauguraron en diciembre, se la mostraron a Sánchez y de inmediato le lanzaron la pregunta: “¿cómo nos ayudará IMSS-Bienestar?” El funcionario tenía que responder y el pasado martes envió a uno de los médicos cubanos adscritos en Potrero de la Palmita y entregó un paquete con unas 60 claves de medi­camentos y material de curación.

El galeno acudirá cada 15 días para dar consulta e indicar los tratamientos. Hasta ahora, sólo había llegado la Unidad Médica Móvil cada mes.

Además, la población cuenta desde 2012 con Hipólita Díaz González, voluntaria de salud, que aprendió el uso de medicamentos básicos y en particular la administración de faboterápicos, contra la picadura de alacrán, que en esta zona es muy común.

El día que llegan el médico y las medicinas, Hipólita Díaz se encarga de “lo que haga falta” y, entre otros, funge de traductora entre el médico y los pacientes que sólo hablan en su lengua materna.

Así transcurre la jornada de esta Ruta de la Salud en las dos comunidades. La misma tarea se realiza a lo largo de una semana con 11 camionetas que salen del almacén en Tepic para llegar a los 200 centros de salud que hay en el estado, algunos a una distancia de hasta cinco horas desde la capital nayarita.