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Lay taygui, nuestra lengua usa idioma del cine documental como soporte de conservación

El filme pretende ser “un viaje para reconstruir la historia de mi familia”, señala el cineasta Dennis Noel López // Del chontal de la Costa baja de Oaxaca sólo quedan 80 hablantes

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▲ Fotogramas del documental Lay taygui, nuestra lengua
 
Periódico La Jornada
Jueves 22 de enero de 2026, p. 7

De la lengua chontal de la Costa baja de Oaxaca, o lay taygui, sólo quedan 80 hablantes. Esta es una de las razones por las que el cineasta Dennis Noel López Sosa ha emprendido el documental Lay taygui, nuestra lengua que pretende ser “un viaje con mis padres para reconstruir la historia de mi familia y conocer la de nuestra lengua que agoniza”. La película fue una de las propuestas favorecidas por la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, organizada por el Instituto Mexicano del Cine.

López Sosa se asume como “hijo de chontales migrantes a la Ciudad de México”, donde nació, pero cuya formación fue a partir de la tradición de la localidad de sus padres, San Pedro Huamelula, en el Istmo de Tehuantepec. Fue justo en esta “encrucijada” en la que “empecé a cuestionar mi propia identidad: ¿soy chontal, soy de la Ciudad de México, pues, qué soy?”.

El documentalista creció entre relatos fantásticos y leyendas contadas por su abuela, en el poco español que articulaba y algunas palabras en chontal que López Sosa entendía. En un primer momento el joven entró en un “conflicto existencial muy grande, al grado de empezar a negar mi origen”. A raíz de la muerte de su abuela cuando tenía unos 15 años, “empiezo a comprender la urgencia de preservar no sólo mi, sino nuestra cultura, antes de que el tiempo acabe con ella. Es cuando también estalla el movimiento zapatista y comienzo a entender aun más, que esto es una posición política”.

Dichas historias contadas entre lo cotidiano, lo mágico y sus visitas a San Pedro Huamelula, lo enfrentaron a la memoria tanto colectiva como familiar, que, a su vez, lo llevaron con los “últimos guardianes de la lengua lay taygui”. Descubrió, además, que su tía Marilú es “un pilar de nuestra lengua” y que “de alguna manera detona la creación del primer diccionario de lengua chontal de la costa baja de Oaxaca.

“Decidimos, pues, colaborar para empezar a investigar más acerca no sólo de nuestra tradición familiar, sino también como pueblo, junto con mis padres que también se sumaron a la investigación. Ya nos habíamos sentado muchas veces, incluso en fiestas familiares y sobremesas, reuniones en las que salían historias, palabras, chistes, todo hablado en esa lengua. Ahora, los empecé a grabar.”

A partir de estas conversaciones “nos propusimos hacer una especie de glosario familiar para su posterior consulta, sin pensar que todo esto derivaría en un proyecto: un documental interactivo que hicimos hace tres años, que son cortometrajes habladas en lay taygui. Está alojado en la página https://laypijeda.org. A partir de este ejercicio decidimos investigar más sobre la memoria de esa lengua. Así es como empezamos a darle forma al presente largometraje documental”.

Tequio audiovisual

Los protagonistas del filme son “mi familia y la comunidad”. El “pretexto” para iniciar el viaje hacia el Istmo es la celebración de la fiesta mayor del pueblo en honor a San Pedro, con su tradicional danza, que se remonta a 300 años. “Este proyecto documental para nosotros es como un acto de resistencia y una reafirmación de nuestra identidad chontal. Hemos trabajado en nuestra comunidad a partir de algo que llamamos tequio audiovisual. Buscamos tener un puente entre generaciones y geografías, porque queremos que las niñeces y las adolescencias vean reflejadas las historias de los abuelos, tíos, padres, y se interesen en este registro y digan, ‘ah, qué bien, pertenezco a esto, entonces, vale la pena’”.

López Sosa no vio la luz “físicamente” en la tierra de sus ancestros, sin embargo ha logrado “gracias a la cercanía y la colaboración, el reconocimiento como un chontal nacido fuera por parte de la comunidad”. Lay taygui, nuestra lengua tiene como objetivo principal “utilizar el lenguaje del cine documental como un soporte de conservación”.

El filme de aproximadamente 75 minutos de duración será narrado en chontal, con subtítulos en español. La travesía de la Ciudad de México a San Pedro Huamelula se convertirá en un viaje, “no sólo físico, sino hacia adentro. Un tránsito entre el pasado y el presente, entre el desarraigo y la memoria, con una esperanza bien fuerte de guardar los girones que quedan de nuestra lengua, sin que se caiga en lo antropológico, ni lo etnográfico”, indica.

En 2026 hay que presentar un corte avanzado del documental. La danza que se realiza en la fiesta mayor celebrada la última semana de junio será uno de los puntos claves del documental. “Esta danza nos hace conversar con las ancianas de mi familia y de la comunidad que son los últimos hablantes de la lengua. Son dos fuerzas enfrentadas: por un lado, la lengua muerta, pero por el otro la danza de San Pedro que resiste y nos representa como pueblo”, acota el cineasta.

Se trata de “una puesta en escena en la que lo sagrado se mezcla con lo cotidiano. Hay máscaras, vestimenta, mucho color. Esta danza es una tropicalización de la de moros y cristianos, que se adapta a nuestra manera de entender el mundo. Se construye un navío que navega dentro de este pequeño pueblo que en este momento parece gigantesco y casi toda la comunidad participa”.

López Sosa calcula terminar el documental para 2027 o principios de 2028.