La autora realiza una reflexión poética sobre la relación del filósofo francés con su amiga y editora Marie de Gournay
Miércoles 21 de enero de 2026, p. 4
Michel de Montaigne es reconocido universalmente por ser el creador del ensayo moderno. Sus obras son lecturas indispensables que incluso pueden servir de guía para la vida, comentó la escritora mexicana Isabel Zapata (Ciudad de México, 1984), quien con base en los escritos del francés creó el libro Montaigne, etc. (Rosa Iceberg Editorial), una reflexión poética que logra tender un puente que invita a los jóvenes a entender la figura del autor a casi 500 años de su nacimiento.
En entrevista con La Jornada, la autora habló sobre este libro, el cual creó gracias a la Residencia de Escritores Malba, en Buenos Aires, Argentina, donde realizó el proyecto de escritura e investigación durante cinco semanas.
“A Michel de Montaigne siempre lo vemos como una figura histórica lejana. Mi intención con el libro fue precisamente romper esas barreras, en particular su relación con Marie de Gournay, su amiga cercana y quien se encargó de editar de forma completa su libro de ensayos. Me pareció interesante hacerlo con poesía porque precisamente es un género que a él no le gustaba. Se cree que escribió versos durante sus reflexiones, pero no fueron hallados, así que no sabemos si los destruyó o qué pasó con ellos”, dijo la escritora.
El interés de Isabel Zapata para escribir sobre Michel de Montaigne vino cuando cursó la maestría de filosofía política, en la que tomó una clase acerca de la creación del concepto del sujeto moderno, en la cual se analizaron los textos de Montaigne, Blaise Pascal y René Descartes. En aquellas sesiones redescubrió los textos del ensayista.
“Esa clase me gustó mucho porque el profesor aseguraba que gracias a ellos es que tenemos la visión actual de lo que hoy conocemos como sujeto y que somos todos. Al leer a Michel de Montaigne me pareció divertidísimo, tenía muchísimo sentido del humor, era entretenido, y me sorprendió lo contemporáneo de sus críticas a la sociedad. Me obsesioné y empecé a leer todo lo que caía en mis manos sobre él.”
La autora explica que Michel de Montaigne vivió uno de los periodos más violentos de la guerra de las Religiones en Francia. Los hugonotes (calvinistas que propusieron grandes reformas a la Iglesia) fueron perseguidos, torturados y asesinados por parte de los conservadores, y en ese contexto al escritor francés le tocó ser alcalde de Burdeos y miembro de nobleza.
“En realidad no fue un noble de alcurnia, sino que su abuelo se ganó el título de señorío por su condición económica. Ese estilo de vida ayudó a que Montaigne tuviera una buena educación, y además era muy férreo con sus ideales. No los vendió ni los cambió a pesar de las persecuciones. Criticaba la crueldad de los métodos que se empleaban para erradicar a los reformistas. Eso me gustó mucho”, comentó Zapata.
A su 30 años, Michel de Montaigne ya había padecido la muerte de varias de sus hijas, la pérdida de su amigo Étienne de La Boétie, a quien consideraba su “alma gemela”, y había sufrido una caída de un caballo que lo dejó maltrecho, tras lo cual el ensayista decidió irse a vivir a una torre del castillo familiar a pasar los días reflexionando sobre los valores, la vida y la muerte.
“A nosotros hoy no nos parece tan raro escuchar decir a alguien: ‘voy a escribir’, pero en ese tiempo hacerlo sobre las reflexiones de uno mismo era algo rarísimo. Se encerró una década completa, se alejó de la política, de los cargos públicos. Después de entregar los dos primeros tomos, regresó nuevamente a la sociedad y se convirtió en alcalde de Burdeos durante la etapa en la que la ciudad padeció la peste bubónica, así que no la tuvo nada fácil.”
Durante su residencia en Buenos Aires, “la pasé como Montaigne en su torre, aunque yo encerrada en un departamento en Palermo, escribiendo en completa tranquilidad, que no es poca cosa, y ahí lo terminé. En esas cinco semanas produje lo que en años anteriores no pude escribir de poesía. Lo trabajé de la mano con Daniel Lipara, poeta que me ayudó mucho a mi trabajo.
Gesto de confianza
“Creo que lo más sorprendente para mí fue su relación con Marie de Gournay. No sabemos si fue romántica, platónica o paternal, pero lo que sí es que ella fue la heredera de sus ensayos, la encargada de editarlos y darle la forma canónica a los textos. De Gournay se convirtió en la editora de un escritor que, curiosamente, tenía muchos prejuicios hacia las mujeres, por supuesto que influido por los valores de esa época, aunque sin quitarle responsabilidad. Por eso el gesto de confianza que Montaigne tuvo en ella me vuela la cabeza”, dijo la autora.
En el poemario, Isabel Zapata replica un diario ficticio de Marie de Gournay, en el que procesa la confianza que el autor le tuvo a pesar de la diferencia de edad de 33 años. “Me imagino cómo fue para ella esa situación, porque posteriormente consagró su vida a cuidar esa obra. Nunca se casó, aunque posteriormente sí fue escritora, pero para ella su legado más importante fue su trabajo con la obra de Montaigne”.
Y concluyó: “Creo que los jóvenes deben aprovechar los escritos de estos grandes filósofos y entablar un diálogo con el presente. No podemos dejarlos estériles. La poesía hoy está ayudando a entablar puentes con estos autores y al crear ese vínculo podemos entender mejor los contextos con los cuales tuvieron que convivir y las grandes enseñanzas que nos dejaron”.
El libro Montaigne, etc. está a la venta en las librerías U-Tópicas con un costo de 290 pesos.












