1418 días
l lunes anterior, la operación militar especial de Rusia en Ucrania, que comenzó en febrero de 2022 por orden del presidente Vladimir Putin y que debía de concluir, según los estrategas del Kremlin, en un plazo máximo de dos semanas con un desfile de sus tropas en Kiev, con un mandatario interino impuesto desde Moscú y con los ucranios lanzando vítores y flores a los soldados rusos, alcanzó mil 418 días, sin conseguir todavía ninguno de sus objetivos proclamados.
Esta cifra tiene un significado simbólico muy especial tanto para rusos como para ucranios, pueblos antes hermanos que lucharon juntos para liberar su patria entonces común, pues es la cantidad de días que pasaron desde que la Alemania nazi invadió la Unión Soviética hasta que la bandera roja con la hoz y el martillo se izó en el Reichstag de Berlín y el mariscal alemán Wilhem Keitel firmó el acta de capitulación incondicional, certificando la derrota del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial, que en el espacio postsoviético se denomina Gran Guerra Patria.
Casi cuatro años después de invadir Ucrania, Rusia controla 80 por ciento de la región de Donietsk y aún le falta el uno por ciento del territorio de Lugansk hasta ahora inexpugnable (desde 2014 ya habían sido “liberados” parcialmente), 75 por ciento de Jersón y Zaporiyia, sin las respectivas capitales. Los generales rusos reportan cada mes avances de “cientos de kilómetros cuadrados”, lograron crear un corredor terrestre hacia Crimea, conquistaron varias localidades tras meses de bombardeos hasta reducirlas a escombros y su máximo éxito en 2025 fue expulsar a las tropas ucranias de la región rusa de Kursk.
Los efectos de la guerra se dejan sentir cada vez más en Rusia, y no sólo en las regiones fronterizas. El número de soldados muertos, sin hablar de los heridos, duplica cada mes los 15 mil que murieron en 10 años en Afganistán, la economía rusa empieza a resentir la falta de recursos que se traga la industria militar, hay menos dinero para financiar la operación en Ucrania (fabricación de armamento, salarios de militares y “voluntarios”, etcétera) y lo paga la población con más impuestos y peor acceso a salud pública o educación.
La campaña rusa en Ucrania ya dura, con este sábado, cinco días más que la Gran Guerra Patria y no se sabe cuándo va a terminar.











