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Sugieren turistas fijar precios del Louvre según el país de origen

“Es injusto para los que venimos de más lejos”, “yo vengo de una nación menos rica”, argumentan visitantes de Uruguay y Brasil

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▲ Con las nuevas tarifas, el gobierno francés prevé recaudar entre 20 y 30 millones de euros anuales adicionales que servirán para modernizar el Louvre.Foto Afp
 
Periódico La Jornada
Jueves 15 de enero de 2026, p. 4

París. “Es injusto”, dice una turista uruguaya sobre el aumento de 45 por ciento de las tarifas para los visitantes que no provienen de Europa, en vigor desde ayer para ingresar al Louvre, el museo más visitado del mundo.

Con esta medida, que tiene pocos equivalentes en el resto del continente, los turistas procedentes de fuera del Espacio Económico Europeo (Unión Europea más Islandia, Liechtenstein y Noruega) pagan 32 euros (663 pesos) para recorrer los 73 mil metros cuadrados del recinto parisino, es decir, 10 euros (207 pesos) más que el precio de los visitantes europeos.

Otros conocidos monumentos de la capital francesa, como la Santa Capilla o la Conciergerie, también tienen desde esta semana tarifas diferentes según la procedencia del visitante.

“Es injusto para los que venimos sobre todo de más lejos, porque estás favoreciendo a alguien que justamente ya está acá (...) y es mucho más barato que para nosotros que venimos de más de 10 mil kilómetros”, se queja Pamela González, de Uruguay, a punto de entrar al Louvre con su hijo adolescente.

“Para nosotros es muy caro el pasaje, es cara la estadía por la diferencia cambiaria y, encima, a nosotros nos pesás con 50 por ciento más de costos. En otros países no sucede, no nos ha pasado en ningún lado”, añade.

Otros turistas critican esta diferencia de precios para los visitantes que provienen de países con menos recursos.

“Si viajo a India, su gente paga menos que las personas de fuera, eso es justo, porque tienen menos dinero”, dice la brasileña Marcia Branco. “Pero estoy en París y se supone que es un país rico. Yo vengo de un país menos rico, así que me parece injusto tener que pagar mucho más”.

Para otros visitantes, en cambio, las nuevas tarifas son “aceptables”.

“Es el mismo precio que muchas cosas en Italia, muchas cosas en Malta (...) de esta magnitud”, dice el australiano Kevin Flynn, en viaje por Francia con su mujer, Sonia.

Medida sin equivalentes

El gobierno francés justificó el aumento de los precios por motivos financieros. Según el Ministerio de Cultura, con las nuevas tarifas se espera recaudar entre 20 y 30 millones de euros anuales adicionales, que podrán destinarse al colosal proyecto de renovación del Louvre, que el año pasado recibió 9 millones de visitantes y cuyas viejas instalaciones necesitan “modernizarse”.

Aunque la tarifa puede ser similar a la de otros museos, imponer precios diferentes según el país de procedencia no tiene muchos equivalentes en Europa o en Estados Unidos.

En el British Museum de Londres, donde la entrada es gratuita, en el Rijksmuseum de Ámsterdam, en el Prado de Madrid o en la Alte Nationalgalerie de Berlín, los visitantes reciben el mismo trato sea cual su lugar de residencia.

Entre las excepciones, figuran las ventajas que se ofrecen a los habitantes locales para acceder a ciertos monumentos, como en el Met de Nueva York, donde los residentes de ese estado establecen ellos mismos el precio de la entrada, o el acceso gratuito al Palacio Ducal de Venecia para los vecinos de la architurística ciudad italiana.

El Louvre además se encuentra desde octubre en el ojo del huracán tras el espectacular robo de joyas valoradas en más de 100 millones de dólares.

Y desde mediados de diciembre el personal del establecimiento protesta por sus condiciones de trabajo y ha convocado una serie de huelgas que obligaron al famoso museo a cerrar total o parcialmente.

El lunes el establecimiento tuvo que cerrar sus puertas y este jueves los trabajadores decidirán en reunión asamblearia si vuelven a convocar un paro.

Para los sindicatos del Louvre, la medida de imponer varios precios según el país de origen es “ofensiva a nivel filosófico, social y en el plano humano”, y forma parte de las críticas que alimentan su movilización.