Surgieron por la necesidad de alejar a los jóvenes del alcoholismo y las drogas, en la época de los chavos banda
Miércoles 7 de enero de 2026, p. 26
Nezahualcóyotl, Mex., Las escuelas populares llevan más de cuatro décadas impulsando proyectos para visibilizar la falta de oportunidades en territorio mexiquense. Surgieron ante la necesidad de alejar a los adolescentes y jóvenes de la adicción a las drogas, en una época en que la única alternativa era la calle, con los llamados chavos banda. Con los años, su visión abarcó el rezago social causado por el crecimiento de la mancha urbana y la desatención gubernamental.
Primitivo Ortega Olays, director de la Escuela Preparatoria 82, en el municipio de Nezahualcóyotl y dirigente del Sector Educativo Independiente (SEI), lleva 38 años en la lucha, formando escuelas de organización popular.
“Pocas agrupaciones seguimos formando escuelas bajo este planteamiento de escuela-comunidad”, donde la creación de un plantel se convierte en un proyecto social: el desarrollo de la vivienda, la demanda de los servicios, luz, agua, drenaje, pavimentación, banquetas. El mejoramiento en la vivienda iba asociada con todo este asunto de la conformación de los planteles”.
Y es por ello que las escuelas populares surgen de la necesidad comunitaria, sostiene. “¿Por qué? Porque la comunidad es la que las va a impulsar, porque las necesita, las va a respaldar y en todo caso las va a defender frente al gobierno”.
“A diferencia de los maestros que pertenecen a escuelas oficialistas, los llamamos nosotros, porque también nuestras escuelas son oficiales, es que nosotros somos maestros organizados y en el caso de Nezahualcóyotl, surgió a partir del Frente Popular Independiente, un grupo cultural que organizaba la comunidad e impartía clases de alfabetización.
Recuerda que en la década de los 70 y 80, en esta localidad se luchó por la creación de escuelas populares y con ello combatir los vicios de la época como la drogadicción, el alcoholismo, lo cual se reflejaba en movimientos urbanos.
La juventud de entonces, dice, inquieta, tenía ideas del socialismo, de izquierda; consideraba que había que generar oportunidades de desarrollo educativo para estos chicos y es así como surge la educación popular ante un sistema educativo expulsor de jóvenes para que la calle los eduque.
“Siempre se manejó el asunto del vínculo con la comunidad, el que los maestros no solamente teníamos que dar clases, sino organizar a los vecinos, ser responsables del desarrollo de nuestros poblados”, resalta Ortega Olays.
Jesús Gutiérrez, junto con los hermanos Carlos y Lucio Luna Cruz, fundaron en 2003 la Escuela Preparatoria 277 Profesor y Camarada Misael Núñez Acosta en la Sierra de Guadalupe, municipio de Ecatepec.
“Empezamos a reunirnos con líderes, personajes representativos de la localidad para crear lo que ahora es esta institución, gracias a la donación del entonces ejido de Santa María Tulpetlac”, narra el profesor Jesús Gutiérrez.
Profesores construyeron las primeras aulas
“Siendo un terreno totalmente agreste, nos dimos a la tarea de construir las primeras aulas, los profesores de esa época hicimos mezcla, pegamos tabique, hicimos dos salones y a partir de ahí no hemos parado nuestra evolución”, rememora.
Este plantel aún conserva sus antiguas aulas de lámina, cuenta con dos edificios, cafetería, arco-techo y en actualidad se impulsa el proyecto Ágora de talleres de artes y oficios: huerto ecológico, granja, temazcal y jardín polinizador. Adicionalmente, a los jóvenes se les ofrecen talleres de herrería, carpintería y repostería. “Pensamos que la educación no debe centrarse nada más en el aula, en estudiantes sentados, pasivos escuchandonada más; sino que también tengan la alternativa de ver cosas prácticas que puedan servir en su vida, como oficios o aprendizajes, que no se queden sólo en la teoría”, destaca.
El profesor Lucio Luna, director de este plantel, habla de la importancia de impulsar la educación pública en zonas de alta marginación, donde hay carencias de escuelas de diferentes niveles.
“Nuestra misión es servir en servicio, compartir todo este mundo de conocimiento y aprendizaje para los jóvenes que requieren un espacio, sobre todo en las zonas de alta marginación, donde no hay escuelas. Sí, ésta tiene gran impacto en el área educativa.”
Sostiene que existe una necesidad de construir espacios públicos comunitarios para quienes no tienen oportunidad de asistir a la primaria, secundaria, preparatoria y menos a nivel licenciatura. “Por eso nos dimos a la tarea de impulsar esta labor y que los jóvenes tengan la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida”.
En este caso, agrega, ningún gobierno ha edificado una sola aula; lo obtenido es fruto del trabajo colaborativo entre docentes, padres de familia, estudiantes y la comunidad, así como los ejidatarios de Santa María Tulpetlac, quienes donaron el terreno.
“Estar organizados es un sacrificio”
“La importancia de estar organizados es un sacrificio; da frutos a veces a corto, mediano o largo plazos, pero son visibles porque a pesar de que las autoridades son insensibles, nosotros con esfuerzo, dedicación amor y organización, hacemos posible la creación de estos espacios públicos, aun sin ayuda del gobierno.”
Juan Luis Isunza Hernández, director escolar del Centro de Bachillerato Tecnológico 1 Refugio Esteves Reyes, en Nezahualcóyotl, asegura que hay que ser autocríticos y cuestionarse si en realidad todos los servicios educativos en las localidades han nacido de una necesidad real.
“No estoy tan seguro de ello. Lo que sí es que muchos proyectos han surgido como parte del proceso organizativo de las propias comunidades”. Algunos han fracasado y otros se han consolidado.
En Naucalpan, Ofelia Hernández Téllez es fundadora de la escuela Emiliano Zapata y docente en el turno vespertino; también es pionera de otros proyectos escolares y promotora del fraccionamiento Tierra y Libertad, creado en la década de los 90 en la parte alta de ese municipio.
“Esta construcción se logró después de muchas marchas y plantones, tanto en el Zócalo capitalino como en la Plaza de los Mártires de Toluca”.
La escuela inició con 36 alumnos, hijos de los vecinos del fraccionamiento. Hoy día su matrícula es de más de 700 niños que estudian en salones con infraestructura de primera calidad.
Empresarios creyeron en el proyecto y planearon el inmueble, en esta demarcación que por décadas gobernó el PAN, hostil ante el proyecto de las escuelas populares.












