Martes 6 de enero de 2026, p. 9
Copenhague. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió ayer que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, va en serio en su intención de hacerse con Groenlandia, y aseveró que un eventual ataque del Pentágono contra la isla ártica significaría el fin de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), tras las reiteradas amenazas del magnate y su reciente operación militar contra Venezuela.
Frederiksen reaccionó de nuevo airadamente a las declaraciones del mandatario republicano, quien indicó el fin de semana que es esencial para su administración apoderarse de la isla “por motivos de seguridad nacional”. “Desafortunadamente, creo que el presidente estadunidense debe ser tomado en serio cuando dice que quiere Groenlandia”, señaló a la emisora pública DR.
“He dejado muy clara cuál es la postura de Dinamarca, y Groenlandia ha dicho en repetidas ocasiones que no quiere formar parte de Estados Unidos”, añadió.
La premier aseveró que “si Estados Unidos eligiera atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se pararía. Incluida nuestra OTAN y la seguridad que se puso en marcha desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, y aseguró que está haciendo “todo lo posible” para que eso no ocurra.
En los estatutos de la OTAN se establece en su artículo 5 que un ataque contra uno de sus miembros sería considerado una agresión contra todos. Groenlandia no es miembro independiente de la alianza, pero está cubierta por la pertenencia de Dinamarca. Su ubicación estratégica, entre Europa y América, la convierte en un lugar crítico para el sistema de defensa contra misiles balísticos del Pentágono. Además cuenta con importantes recursos minerales sin explotar que coinciden con la ambición de Washington.
Los aliados europeos de Dinamarca aseguraron que el futuro de la isla más grande del mundo debe ser determinado por su pueblo, al subrayar que cualquier intento de modificar fronteras por la fuerza es inaceptable, y que, al formar parte del reino danés, la isla debe ser defendida en el marco de la OTAN.
“Groenlandia y Dinamarca deben determinar el futuro de la isla y nadie más”, declaró a la prensa el primer ministro británico, Keir Starmer. A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, sostuvo que el territorio pertenece a Dinamarca y sugirió que la alianza militar podría debatir el refuerzo de su protección si es necesario.
“Endurecer el tono”
Francia también apuntó que Groenlandia pertenecía a su pueblo, y un portavoz de la Comisión Europea afirmó que la Unión Europea seguiría defendiendo el principio de soberanía nacional.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, declaró que su gobierno “endurecerá el tono”, después de que a primera hora ayer Trump dijo a periodistas a bordo del Air Force One que volvería a tratar su anexión en unas semanas.
“Necesitamos a Groenlandia para garantizar la seguridad nacional y Dinamarca no está en capacidad de hacerlo. Nos preocuparemos de Groenlandia en unos dos meses (...) hablemos de eso en 20 días”, sostuvo Trump.
En un principio, Nielsen había llamado a no ceder al “pánico”, y declaró que la isla ártica “no es comparable con Venezuela.
“No es que Estados Unidos pueda conquistar Groenlandia. No es el caso. Por lo tanto, no debemos entrar en pánico (...) Debemos intentar restablecer el contacto”, aseguró durante una conferencia en Nuuk, la capital groenlandesa.
Sin embargo, tras lo dicho por Trump, Nielsen subrayó que no están “satisfechos con la situación en la que nos encontramos. Ya basta de que la comunicación se haga a través de los medios y por vías indirectas”.












