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Recintos artísticos valoran y revisitan a las creadoras
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▲ Pieza incluida en la muestra Partituras corporales, presentada en el Museo del Palacio de Bellas Artes.Foto Pedro Reyes/Inbal
 
Periódico La Jornada
Miércoles 31 de diciembre de 2025, p. 5

La atención en el quehacer artístico de las mujeres se redobló en 2025, tanto en lo que se refiere al rescate de pintoras y escultoras cuya obra era poco vista, valorada o revisitada, como en la inclusión del trabajo realizado por personas identificadas más bien como miembros de los pueblos originarios.

El ejemplo más elocuente de este rescate son dos exposiciones inauguradas en el Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA): Geles Cabrera: Partituras corporales y Lilia Carrillo: Todo es sugerente. Doña Geles, considerada la primera mujer en practicar de manera profesional la escultura en México, a sus 99 años, cumplidos el pasado 2 de agosto, exhibe por primera vez en forma individual en el prestigiado recinto.

A raíz de la prematura muerte de doña Lilia en 1974, a los 43 años, el MPBA le organizó una muestra. Con el paso de los años el conjunto de su producción quedó un poco en el olvido, aunque su nombre nunca se dejó de mencionar, en especial en relación con el mural La ciudad desbordada, impureza del aire que pintó para ser expuesto en el Pabellón Mexicano como parte de la Feria Mundial de Osaka 70 en Japón.

El Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac) abrió en fechas recientes Mis caminos son terrestres, exposición antológica de la artista del textil y la instalación Marta Palau (1934-2022), quien llegó a México en 1940, acompañada por su familia, como parte del exilio republicano español, radicándose en Tijuana. Es una coproducción del Museo Tàpies en Barcelona, donde se exhibió primero. En 2024, el Muac se ocupó de la artista de origen rumano Myra Landau (1926-2018), quien al llegar a México en 1960 cambió la figuración por el “geometrismo sensible”, es decir, una forma de abstracción geométrica que se aleja de la línea dura y el compás riguroso, frecuentemente relacionado con lo racional.

Consuelo Revueltas (1907-1984) se hizo pintora a los 60 años y en 1983 expuso bajo el título de Una visión poética en el MPBA. Su figura se recupera como parte de la exposición Estéticas revueltas: Una familia de vanguardia, muestra montada actualmente en el Museo de Arte Moderno (MAM).

El Salón de la Plástica Mexicana a lo largo de los años ha jugado un papel activo en la exhibición de mujeres artistas proporcionándoles un espacio por demás digno para exponer su obra. El Museo Nacional de San Carlos ha buscado mediante varias exposiciones revalorar el trabajo de las mujeres artistas representadas en su colección permanente, a partir del siglo XVII hasta mediados del XX.

Gracias a la lente de la fotógrafa Kati Horna (1912-2000) existe un amplio registro de artistas que trabajaron en la segunda mitad del siglo XX, tanto las más conocidas como las menos, como se aprecia en la exposición Kati Horna: La mirada puesta en página, montada en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo.

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Mi regazo como el de las mujeres estériles (homenaje a Rodríguez Lozano), de Lilia Carrillo.Foto Museo del Palacio de Bellas Artes

Sin embargo, ¿cuántas artistas faltarían en esta revisión? Daniel Garza Usabiaga, curador de la exhibición de Carrillo, menciona nombres como Lucinda Urrusti (1929-2023), Maka Strauss (1925-1992) y Cordelia Urueta (1908-1995), por citar sólo algunas. La lista es larga, indudablemente. Por fortuna, dicha amnesia institucional está en proceso de disiparse.

Más allá de la academia

Algunas personas no tienen posibilidades de obtener una educación tradicional o clásica en las artes. Sin embargo, han buscado que su talento y vocación sean apreciados.

De adolescente, Maruch Sántiz Gómez (1975), indígena tsotsil, era asidua de la Casa del Escritor Sna Jtz’ibajom, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, que ofrecía talleres en diferentes disciplinas. El taller de fotografía le fascinó. En la actualidad exhibe 32 imágenes, realizadas en blanco y negro y a color, en el Museo de Arte Moderno.

El Museo Nacional de la Estampa, por su parte, logró ocupar por primera vez la totalidad de su espacio con el arte de mujeres provenientes de los pueblos originarios. Organizada en el marco del Año de la Mujer Indígena, la muestra Grabadoras de historias: Mujeres en la gráfica de los pueblos de México reunió piezas de más de 140 artistas y maestras artesanas, provenientes de diversas comunidades del país, desde Sonora hasta Yucatán. Algunas trabajan de forma individual, mientras otras son integrantes del Laboratorio Gráfico Siete Vidas o de las agrupaciones Mazatecas y Lxs Leñaterxs.

Para los fines de la exhibición, los curadores realizaron una investigación y un mapeo a nivel nacional mediante los cuales identificaron a las artistas, seleccionaron obra existente, organizaron talleres de producción gráfica y comisionaron nuevas creaciones.

La Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada aloja una exposición de perfil más documental sobre el tema. Nuestra raíz, nuestro corazón. Mujeres indígenas: Memoria y presencia reúne más de un centenar de elementos bibliohemerográficos del propio recinto, así como piezas de los acervos tanto del Museo Nacional de Antropología como del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, cuyo objetivo es generar una visión crítica sobre el legado de las protagonistas, desde el pasado remoto hasta la historia reciente mexicana.

Para la curaduría de la muestra, La Jornada facilitó el préstamo de material fotográfico de su acervo histórico.

Es de esperarse que el quehacer artístico de las representantes de los pueblos originarios permanecerá en la mirada del arte nacional.