Miércoles 24 de diciembre de 2025, p. 26
Puebla, Pue., Cuidadores comunitarios de bosques en los municipios de Tla-tlauquitepec, Zaragoza y Teziutlán exigieron a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a las autoridades estatales reforzar acciones para detener la expansión de taladores clandestinos provenientes de Veracruz, actividad que ha intensificado la degradación forestal en la sierra Nororiental de Puebla, una de las regiones con mayor riqueza ambiental del estado.
La zona caracterizada por bosques de niebla, pinos y encinos enfrenta desde hace años una presión creciente por la extracción ilegal de madera, fenómeno que se ha agravado por su colindancia con Veracruz, donde taladores clandestinos cruzan hacia Puebla y aprovechan la falta de vigilancia y los retrasos en permisos forestales legales.
Las comunidades han denunciado que esta situación fomenta la impunidad y debilita los esquemas de manejo de bosques sustentables.
En Tlatlauquitepec, los ejidatarios asumieron labores informales de vigilancia y conservación durante décadas, particularmente en comunidades como Gómez Farías, reconocida por su manejo forestal comunitario.
En Zaragoza, habitantes reportan daños en áreas de selva baja y zonas arboladas destinadas ilegalmente a actividades ganaderas; mientras en Teziutlán se han hecho recorridos de inspección por presencia de plagas y tala facilitada por su cercanía con Veracruz.
Teziutlán ha perdido 96 por ciento de áreas verdes
Datos de la plataforma internacional Global Forest Watch indican que desde 2000 Teziutlán ha perdido alrededor de 96 por ciento de sus bosques, lo que representa más de 300 hectáreas de áreas verdes, principalmente por tala clandestina.
Aunque los incendios forestales, plagas y enfermedades también influyen, la plataforma subraya que la mayor parte de la pérdida de árboles se debe a la poda y extracción ilegal.
La deforestación ha provocado alteraciones en la captación de carbono, generación de oxígeno y regulación térmica, lo que se refleja en aumento de temperaturas, reblandecimiento del suelo e inestabilidad de laderas, condiciones que incrementan el riesgo de deslaves en la sierra Nororiental.
La Comisión Nacional Forestal (Conafor) ha contabilizado la reforestación de 103.21 hectáreas en Teziutlán con más de 153 mil árboles —pinos, encinos y cedros—, cifra que representa apenas 33.77 por ciento de las áreas perdidas en lo que va del siglo XXI, lo que evidencia un rezago significativo en la recuperación ambiental.
Informes de Conafor y Semarnat refieren que en los últimos 23 años la tala ilegal afectó más de 66 mil hectáreas boscosas en Puebla; Zacatlán y Teziutlán, municipios con mayor número de incidentes.
Además, estudios académicos, como el de la Universidad Nacional Autónoma de México, sobre inestabilidad de laderas en la sierra Norte, advierten que la pérdida de cobertura forestal favorece deslaves, erosión y daño a mantos acuíferos.












