José Antonio Ramírez ha notado una menor participación de rarámuris en las competencias

Jueves 28 de agosto de 2025, p. a11
Más que un deporte, para la cultura rarámuri correr representa una forma de honrar a la tierra y resistir. No se trata de buscar reconocimiento o fama; la extraordinaria habilidad de los pies ligeros tiene un objetivo mucho más profundo.
“Mi meta en cualquier carrera no es establecer una nueva marca, estrenar unos tenis o ganar la competencia, lo que busco es mantener vivas nuestras tradiciones y que la gente conozca el lugar donde nacimos y nuestro don”, compartió a La Jornada José Antonio Ramírez.
El competidor de 27 años es hermano de Lorena y Juana Ramírez, dos figuras emblemáticas del atletismo rarámuri. En poco tiempo, ha pasado de recorrer las entrañas de la Sierra Tarahumara hasta las cumbres del trail running internacional.
“Todos los días corro al menos dos horas como parte de mi preparación, al principio dolían las piernas y costaba trabajo seguir por caminos tan complicados y peligrosos donde a veces te falta el oxígeno. Sin embargo, con el tiempo me acostumbré hasta volverme más fuerte”, relató Ramírez.
En los últimos años, Antonio ha notado una menor participación de rarámuris en competencias como la tradicional carrera de bola, una práctica reconocida por la Organización de Naciones Unidas como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
“Existe algo que se llama globalización y cada vez abarca más comunidades. Mucha gente, por ejemplo, se ha mudado a la capital de Chihuahua donde también corren, pero ya no se siente lo mismo. Antes lo hacían muchos kilómetros y había una buena competencia. Creo que es importante darles visibilidad a competencias indígenas como la de Guachochi, donde se recorren desde 10 hasta 100 kilómetros.”
Aunque comenzó a correr hace apenas cinco años, Ramírez ha conseguido una marca de 3:25 minutos por kilómetro, lo que lo ha llevado a participar en varias competencias a nivel nacional e internacional.
“También formo parte del proyecto México Imparable, que es una serie de carreras en el país donde participan atletas de alguna etnia indígena. El objetivo es visibilizar nuestra cultura, así como nuestra vestimenta y alimentación. Tenemos el apoyo de distintas instituciones federales, municipales y estatales. Buscamos que estocrezca a nivel mundial”, detalló.
En un año, el corredor participa entre 10 y 12 carreras, algunas de ellas de más de 50 kilómetros.
“Voy un poco lento pero en los próximos meses habrá más competencias en las que quiero participar. Una cosa buena que tiene el atletismo es que cada uno puede elegir cuánto quiere correr y a mí me gusta mucho.”
El pasado 9 de agosto, José Antonio se convirtió en el primer atleta de su comunidad en participar en la Sierre-Zinal, una de las carreras de montaña más reconocidas del trail running internacional, que se llevó a cabo en los Alpes del Valais, Suiza. Toño ocupó la posición 112 en el recorrido de 31 kilómetros. No fue su mejor resultado, pero espera volver el próximo año para representar a México y a la Sierra Tarahumara.
“Siempre es difícil levantarse y muchas veces hay dolor. Sin embargo, cuando compites, a los tres kilómetros desaparece todo y comienzas a disfrutar. Corro porque me gusta, porque es parte de mi vida y lo seguiré haciendo hasta que pueda.”