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Reflexionan sobre realidad de Centroamérica y el poder del arte para transformarla

Libro y obra de teatro buscan generar conciencia en torno a temas de identidad y migración

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▲ El montaje de la compañía Lagartija Tiradas al Sol comienza temporada hoy en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández.Foto cortesía del Inbal
 
Periódico La Jornada
Jueves 28 de agosto de 2025, p. 4

La compañía de teatro Lagartijas Tiradas al Sol, con más de 20 años de trayectoria, siempre han cuestionado la realidad. Sus proyectos han abordado la política como una forma de poner sobre la mesa ciertos temas que les parecen fundamentales, porque han querido que el teatro devenga en toma de conciencia y, por ende, transformar la realidad. El proyecto Centroamérica los llevó por otros caminos. La obra tendrá una temporada desde hoy hasta el 14 de septiembre en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández.

De acuerdo con el actor Lázaro G. Rodríguez, “este relato en que los mexicanos de alguna manera somos víctimas de pueblos más poderosos se revierte en Centroamérica. En esa región los mexicanos no sólo somos vistos como personas que vienen de un entorno que a muchas personas de allá les parece envidiable, sino que, además, los inmigrantes que cruzan nuestro país se topan con un territorio absolutamente hostil. Ese desplazamiento de los mexicanos, de víctimas a victimarios, fue algo que nos interesó para voltear a ver esa región, donde nos miran de una manera diferente a como nos hemos construido”.

Centroamérica se compone de dos partes: un libro y una obra de teatro: “Durante un par de años investigamos sobre la historia de la región para hacernos una imagen del proceso que se vive allí. El libro es una introducción del área geográfica para quien la desconoce por completo. En paralelo, Laura Pardo –actriz y coordinadora de la obra con Rodríguez– y yo hicimos varios viajes a esa zona”.

Contrario al libro de 200 páginas (disponible en las funciones), la obra de teatro se sitúa en el presente: “En estos viajes rápidamente conocimos a mujeres nicaragüenses exiliadas en diferentes países. A partir del contacto con estas personas, la obra tomó una desviación, que no mostraba un mosaico sobre lo que encontramos, ya que al final nos concentramos en la historia de una de estas mujeres desplazadas”.

La obra se divide en dos partes: “Comienza con nuestras primeras impresiones de Guatemala. Así pasamos por el Honduras de Xiomara (Castro), El Salvador, con Bukele, y un Costa Rica cada vez más conservador. Vamos a Panamá, pero cuando intentamos entrar a Nicaragua vemos la dimensión de lo que pasa allí. La segunda parte de la obra es una aventura que tenemos en la realidad al intentar ingresar en Nicaragua para hacer algo que una exiliada nos pide. Un poco el juego es reconocer que el pasaporte mexicano puede ser muy malo en algunas situaciones, aunque en otras es muy bueno”.

En la segunda parte se reflexiona sobre qué puede lograr el arte en la realidad. Es decir, “¿podemos cambiar la vida de una persona a partir de una obra de teatro? Este tipo de preguntas son las que ponemos en juego”.

Les interesó mucho “la utopía que fue la revolución sandinista, de la que escuchamos que fue un movimiento absolutamente heroico, que se transformó en un régimen represivo y despótico. Tuvimos contacto con muchas personas que participaron en ésta, como Dora María Téllez, una de los comandantes más visibles, hoy exiliada en España. Nos interesa conocer cómo una revolución que trajo tanta esperanza, acabó siendo eso que es ahora”.

Lagartijas Tiradas al Sol suele ofrecer sus obras durante mucho tiempo y Centroamérica no es la excepción. Después de su estreno el año pasado en Casa Teatro de la Paz, realizó una gira internacional con presentaciones en festivales y foros. “La idea es tomar un tiempo para mirar algo de la realidad que no conocíamos. Eso te transforma, cambia la perspectiva de quién crees que eres”, asegura Rodríguez.

Para el actor, la obra provoca dos tipos de reacciones en el público: “Cuando la montamos, sobre todo en festivales en Europa, la audiencia se interesa, se conmueve, pero no siente la responsabilidad de conocer más allá. En México el público se ve confrontado”. Mucho tiene que ver con “esta hipocresía que tenemos los mexicanos de sentirnos ofendidos porque nuestros vecinos del norte tienen una impresión equivocada de nosotros, mientras mostramos un desprecio total por nuestros vecinos del sur”.

El Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández se ubica en el Centro Cultural del Bosque (Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n).