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Nuestra base energética: la sexta
E

n el análisis de las tendencias de larga duración y de la construcción prospectiva, es necesario ingresar al estudio de nuestra base energética.

De ordinario a través del balance de energía mundial, regional o nacional. Incluso a niveles más restringidos, pero siempre integrales, de estados, municipios, localidades, organismos y entidades. Sí, estudiar el balance de energía para reconstruir las grandes tendencias del pasado y realizar lineamientos prospectivos de larga duración es una de las más emocionantes actividades de los especialistas en energía.

Es esencial para pensar y repensar nuestro sustento energético, se lo subrayo continuamente a mis estudiantes y les solicito no perder la perspectiva global, integradora, la cual nos permitirá una prospectiva de larga duración. Y siempre desde la concepción prístina de Aristóteles: polis y crematística. De ahí nuestro curso Economía Política de los Energéticos. Sin desprecio por la Energy Economics, pero diferenciado.

Por eso mismo, nuestro querido maestro de la FES Acatlán, Raymundo Ramos (1934-2017), insistía en que nuestra Facultad de Economía en la UNAM debiera denominarse Facultad de Crematística. ¿Por qué, preguntaba el gran maestro? Porque ahí debe reflexionarse sobre las formas de adquisición que tiene la polis para garantizarse las cosas necesarias, útiles, convenientes y gratas de la vida, explicitará con extrema claridad Adam Smith. ¡Merced a una forma natural de adquisición –el trabajo– y otra artificial –el cambio– dirán tanto el de Estagira como el de Escocia!, recogida, por cierto, en esa notable investigación de once años de Adam Smith, desde las entrañas –sí, las entrañas– de la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones.

Pues bien, sugiero ingresar al balance global de energía por cualquiera de sus cuatro puertas. Izquierda o derecha. Superior o inferior. De Reservas, producción y consumo hasta usos finales. O de estos a reservas. Y de recursos fósiles a no fósiles y renovables. O de estos a los hoy terribles fósiles.

Es una enseñanza fundamental de extraordinarios maestros: Morris Adelman, Jean-Pierre Angelier, Ferdinand Banks, Robert Mabro, Jean-Marie Martin, Jacques Percebois y, sin duda, Heberto Castillo, Ángel de la Vega, Pablo Mulás, Ulises Ricoy, Jacinto Viqueira y Miguel Wionczek, entre otros. Sí, admirados maestros del MIT, Grenoble, Uppsala, Oxford Institute for Energy Studies, El Colegio de México y facultades de Economía e Ingeniería de la UNAM, entre otros.

De ahí, aseguran los de la Agencia Internacional de Energía que, para obtener una imagen precisa de la energía es importante observar primero cómo y dónde se utiliza. Que es necesario observar monto, dinámica y estructura del total y la estructura de la energía primaria, pero también del consumo final total, el que los usuarios –hogares y empresas– utilizan para iluminar, disfrutar de electrodomésticos y de aplicaciones múltiples de oficina.

Asimismo, para acondicionar térmicamente hogares, edificios, espacios de servicios públicos, utilizar dispositivos industriales, máquinas, equipos y operar líneas de montaje y robots industriales. Incluso para coordinar la automatización y el control de procesos.

Entre otros usos finales, mover personas y bienes en vehículos individuales y colectivos, incluso sin conductor.

Ahí hay que ver la posibilidad de que penetre la electricidad –hoy sólo 20 por ciento es de consumo final en el mundo–, por lo demás, una electricidad fundada en renovables y limpias, hoy también solamente 20 por ciento. Sin olvidar sus problemas, condición esencial para una descarbonización creciente. Tampoco olvidar que la electricidad debe experimentar dos movimientos. Crecer por debajo de la economía como expresión de mayor eficiencia, pero por encima de ésta y de la demanda global de energía, por creciente penetración eléctrica en los usos finales, el transporte eléctrico masivo entre ellos. Sólo eso nos permitirá una larga duración virtuosa. De veras.

NB: Hace tres años perdimos al extraordinario compañero Alejandro Dabat Latrubesse. ¡Cuánto extrañamos sus enseñanzas y debates sobre nuestra vida económica, su pasado y su futuro de larga duración! ¡Abrazo donde estés querido Alejandro!