La cuna tepaneca conserva el aire provinciano
Sobreviven comercios del porfiriato y de hace 80 años que dan identidad a esta zona que actualmente es orgullo de los chintololos

Domingo 30 de marzo de 2025, p. 25
Como en tiempos remotos, cuando se trataba de un barrio de comerciantes tepaneca, mucho antes de que los mexicas tomaran el control del valle de México, la colonia Centro de la alcaldía Azcapotzalco es punto de encuentro de los chintololos –como se les conoce a sus habitantes–, quienes lo mismo acuden a hacer sus compras cotidianas que a realizar sus actividades recreativas.
De su traza sobresale la avenida Azcapotzalco, donde se concentra la mayor actividad comercial y las construcciones antiguas más emblemáticas que le han valido la distinción de Centro Histórico. Entre ellas está la Catedral de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, que data del siglo XVI, su atrio y el ex convento que alberga ahora la Casa de Cultura, inmueble que ha tenido diversos usos a lo largo del tiempo.
Vicente Candelaria Zamora, del área de Turismo de la alcaldía, recuerda que durante la época en que la colonia era conocida como Villa de Azcapotzalco dicha construcción fue la sede del palacio municipal, en el porfiriato, y después de la Revolución se convirtió en morgue, cárcel y escuela hasta 1991, cuando se cambió a su actual uso.
Desde sus ventanales, que fueron rehabilitados por los estragos del tiempo, se puede observar el atrio de la catedral, sitio histórico, al que se le adjudica ser el escenario de la última batalla de la guerra de Independencia de México. En sus corredores se encuentra una placa conmemorativa de este hecho, en el que además se erigió una estatua a Encarnación Ortiz, El Pachón, quien participó y murió en ese enfrentamiento, cuyo basamento se encuentra vacío.
A diferencia de otras plazas públicas de la Ciudad de México que han sido inundadas por el turismo extranjero, aquí aún se respira cierto aire provinciano con el paseo de los nativos, que pacientemente esperan la salida del tranvía turístico que los llevará a distintos lugares de la zona central de la demarcación.
En el Jardín Hidalgo, el prócer de la patria con la mano en alto da la bienvenida desde su pedestal y es testigo del trajín diario de los lustradores de zapatos que impasibles esperan a sus clientes con silla y caja que dentro tienen los enseres de limpieza a la sombra de las jacarandas, que a la llegada de la primavera han comenzado a florecer.
A unos pasos, afuera del mercado, los marchantes despliegan sus mantas sobre el piso con sus hierbas aromáticas recién cortadas: epazote, manzanilla, romero y hojas de zacate de limón atadas en pequeños ramos son algunas de las que ofrecen a quienes acuden por sus viandas.
En los comercios de las calles centrales se mezclan las nuevas opciones, como la pequeña plaza de productos chinos habilitada en lo que fue una antigua escuela de mecanografía, o el conocido pasaje de las estéticas que inició Le Chevelier de París y que ahora concentra a cerca de 30 de estos negocios, con los más antiguos y de gran arraigo, como el Mesón Taurino y la cafetería El Nevado, que desde su fundación en 1945 es uno de los lugares más recomendados por los lugareños para desayunar.
Para todo mal de amor...
En el rumbo, una parada infaltable es la de la antigua cantina El Dux de Venecia, abierta en 1918 por un italiano, a raíz de que en el primer negocio que había montado, una tienda de ultramarinos, la clientela que entonces llegaba a caballo solía pedir un trago para refrescarse.
Una fotografía que cuelga en la pared del local, ubicado en avenida Azcapotzalco 586, da cuenta de ese origen y el relato lo hace Jesús Pérez Olalde, encargado del establecimiento desde hace más de tres décadas, periodo en el que ha acumulado un sinfín de historias de amor y desamor que le narran los parroquianos, quienes primero llegan por el tradicional trago del lugar, hecho con limones, hierbabuena, vodka y hielo, para después curársela con la prodigiosa, una bebida de anís y jarabe de hierbas.
Delimitada por las avenidas Aquiles Serdán y 22 de Febrero, entre las calles Libertad y Castilla, en la colonia Centro de Azcapotzalco, la mayoría de las construcciones datan de principio del siglo pasado –según el programa de la alcaldía, con usos mixtos, es decir, habitacional con comercio–, con pocos cambios en su perfil urbano.
Karla Álvarez, concejala por Morena en esa alcaldía, asegura que en la actual administración se busca retomar el potencial educativo del Centro de Azcapotzalco, por lo que en principio la Casa de Cultura se reabrió al público para realizar distintas actividades y se imparten clases de música, entre otras.
En el Jardín Hidalgo se mantienen los bailes, como el danzón para adultos mayores los fines de semana y la avenida se convertirá en un corredor cultural en fechas especiales, lo que ocurrió en noviembre pasado, pues con los festejos del Día de Muertos se instalaron vistosas ofrendas con actividades culturales que atrajeron a cientos de chintololos.