¿Es posible una teoría económica crítica? Libro de Márkus y coautores que critica a El capital de Marx y pone en duda la viabilidad del comunismo (1ª entrega)

espués de tres entregas dedicadas a narrar los comentarios de Araceli Damián y Julio Moguel sobre mi libro De la pobreza al florecimiento humano. Crítica de la economía política de la pobreza, presentados en la FIL del Palacio de Minería el primero de marzo pasado, retomo la serie sobre el libro de György Márkus (GM), János Kis (JK) y György Bence (GB) (GMJKGB), escrito en húngaro (pero impedida su publicación en 1972 por el régimen comunista) y que tardó 30 años más en publicarse en inglés (en 2022) ya fallecidos GM y GB: How is Critical Economic Theory Possible? (Brill, 2022, Leiden); 50 años de falta de acceso a un público amplio. En las entregas del 21 y 28 de febrero pasados empecé a narrar el prefacio a la edición en inglés, escrito por el único coautor sobreviviente: JK, quien narra que GM los convocó (a GB y a él) a principios de los años 70, a escribir un libro sobre filosofía (FSF) de la historia de Marx (Mx) a la luz de los acontecimientos del 68 en Occidente y Oriente. Cuenta que partieron de una visión del capitalismo (CPL) que funciona cuasi naturalmente, genera la reificación y la alienación, pero también una visión del comunismo (CMN) en la que todos tendrán acceso a los bienes de la cultura material y simbólica, igual oportunidad para elegir libremente su vida y una oportunidad igual de poner bajo control colectivo los procesos sociales y participar en las decisiones colectivas. También partieron de la convicción de que el socialismo (SCL) realmente existente pertenece al mundo de la reificación y la alienación y que el CMN es un objetivo todavía no realizado. Pero se percataron que: 1) Marx en sus escritos maduros se acercó al evolucionismo lineal (EL): sociedad primitiva-esclavismo-feudalismo-CPL-CMN, que dominaba en el marxismo dogmático tipo soviético y que ellos pensaban debía ser sustituido por un evolucionismo multilineal que sería coherente con los escritos del joven Marx, aunque JK no cita Marxismo y antropología de GM, que se publicó en húngaro antes de que se formara el grupo. 2) La mayoría de los marxistas críticos tratan las obras maduras de Marx como si fueran sólo expresiones renovadas de la FSF de Mx de los años 40, sin preguntarse siquiera por qué Mx había escrito un vasta obra sobre teoría económica (TE). Mientras en los Manuscritos de Economía y Filosofía (MEF), Marx aceptaba la economía política burguesa como reportes verdaderos de la economía CPL, en El capital (EC) propuso una TE alternativa a la burguesa.
La búsqueda de una explicación de este cambio en Mx llevó a los coautores a cambiar su proyecto original de libro en uno centrado en la economía. 3) Los críticos de EC no vieron que en éste había no sólo una crítica económica a la economía política clásica (EPC), sino también una crítica filosófica. Los pocos marxistas que vieron esta crítica más profunda (Gramsci, Korsch y Lukács), consideraron irrelevante el contenido económico de EC para su mensaje crítico. En cambio ellos, dice JK, pudieron reconocer los aspectos FSF de la crítica a la economía política (CEP), pues partieron de la antropología filosófica marxiana y de FSF de la historia y no ignoraron los contenidos económicos de EC, al que vieron como una teoría del sistema CPL a dos niveles: convencional y crítico, que mostraba que la visión convencional no sólo era errónea por sus afirmaciones falsas, sino de una manera fundamental: en la TE burguesa la ganancia era fruto de la inversión en capital, es decir de una cosa, cuando en realidad es la plusvalía producida por el trabajo, por la agencia humana. La TEC es crítica porque sugiere que el CPL puede y debe superarse; fue creado históricamente y es reemplazable por un sistema social basado en la cooperación voluntaria de productores libres e iguales.
Mx quiso construir una ciencia positiva del CPL que, además, explique su falta de transparencia. Para Mx la trascendencia del CPL requiere que sea concebible una organización moderna orientada al cambio dinámico y que haya un camino que lleve del CPL a esa organización. Para ello no basta la FSF, sino se requieren las ciencias sociales. Se requiere también que grandes grupos sociales estén motivados para recorrer ese camino. Esa motivación está constituida por las necesidades radicales (NR), N que el CPL engendra, pero que no puede satisfacer. Mx ve la TEC como el instrumento que ayuda a los obreros a hacerse conscientes de sus NR. Para Mx la transición al CMN debe ser el logro de un movimiento revolucionario de la clase obrera y su TEC es parte de este movimiento. Algunos marxistas todavía no convertidos en bolcheviques interpretaron la TC de Mx en este espíritu, pero concluyeron que el carácter inevitablemente práctico de las ciencias sociales –apologéticas o críticas– excluía la objetividad científica y por ello permanecieron indiferentes ante la TEC de Mx. Pero Mx pensaba que esto era cierto para los intereses específicos de clase, pero no lo era para los teóricos que tomaban la postura de la clase que no tenía intereses distintos que los de realización de los principios universales. En ese caso se garantiza la objetividad científica. Nosotros estábamos en desacuerdo con esta manera burda de defender el reclamo de verdad de las ciencias sociales, pero también estábamos en desacuerdo con quienes excluían la posibilidad de la objetividad científica. Cualesquiera fuesen los compromisos prácticos de un economista, hacen afirmaciones sobre hechos sociales fácticos, por lo cual sus teorías pueden ser aptas para la verdad. La relación orgánica entre teoría y praxis no cambia la materia objeto de la teoría, lo que significa que la teoría es falsa o verdadera y, por tanto, tiene la obligación de proponer conclusiones verificables de sus premisas. La unidad de la teoría y la práctica no las incapacita para hacer esto. En consecuencia, estamos convencidos de que la teoría de Mx misma puede y debe ser sometida a examen sistemático de su corrección.