VIERNES 5 DE MAYO DE 2000

* Miles de puertorriqueños se volcaron a las calles; detenidas, 180 personas


Masivas protestas por el desalojo de 215 manifestantes en Vieques

* Hemos sido invadidos otra vez, dijo concejal de NY * También fueron apresados dos legisladores

Afp, Ap, Dpa, Reuters y Pl, San Juan, 4 de mayo * Miles de puertorriqueños se volcaron hoy a las calles a manifestar su enérgico rechazo al operativo con el que agentes federales estadunidenses desalojaron esta madrugada a unos 215 manifestantes en la base de la armada estadunidense de Vieques, en protesta por la presencia militar de Estados Unidos en la isla.

En la acción policial fueron detenidas 180 personas, que más tarde fueron liberadas, entre ellas varios dirigentes religiosos y dos congresistas estadunidenses de origen puertorriqueño, así como las veteranas luchadoras nacionalistas Lolita Lebrón e Isabel Rosado.

"Puerto Rico ha sido invadido otra vez", dijo el concejal neoyorquino José Rivera, al ser conducido por un alguacil federal. "Puedo prometer que mañana habrá desobediencia civil en todas partes de Estados Unidos", agregó.

"Ustedes deben abandonar las instalaciones de inmediato --dijo a las 5:15 de la mañana a través de un altavoz el almirante Kevin Green, comandante de la zona--. Si no abandonan el sitio con rapidez, tendremos que sacarlos".

En pocos minutos, cuatro helicópteros sobrevolaron las instalaciones y enfilaron hacia el polígono de tiro de esa isla oriental de Puerto Rico, donde docenas de manifestantes acamparon desde hace un año a fin de impedir a la armada que hiciera más prácticas de tiro.

Un cartel proclamaba, a la entrada del Campo García, "381 días de paz, arrebatados al opresor", lugar en donde los manifestantes recibieron con cánticos religiosos y patrióticos a unos 200 agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) que iban enmascarados y con trajes oscuros, así como a otros cien miembros de la Guardia Costera y del Servicio de Aduanas, provistos con cascos y chalecos antibalas.

En lo que fue interpretado como un esfuerzo de los agentes por aplicar las lecciones del efectivo pero criticado allanamiento en casa de los familiares del balserito Elián González en Miami, el Departamento de Justicia dio directrices para efectuar la operación, incluso en lo referente a los medios de comunicación, y ambas partes trataron de evitar palabras o gestos amenazadores.

Los agentes iban armados con pistolas o fusiles automáticos, que colgaban de sus hombros apuntando al piso.

La operación policial se extendió durante ocho horas. Los manifestantes fueron retirados del portón principal de acceso al Campo García, y llevados al interior de la base, para ser trasladados, en barcos o helicópteros, a la base Roosevelt, en la isla principal de Puerto Rico, estado libre asociado de Estados Unidos.

Aunque en términos generales no hubo resistencia al desalojo, se informó que un manifestante se encadenó a un tanque y advirtió que haría estallar unas bombas, que había encontrado en el campo de tiro, si los agentes intentaban arrestarlo.

Al cierre de esta edición no había reportes independientes sobre si el manifestante desistió de su acción.

Tras el desalojo, los militares destruyeron algunas estructuras montadas durante esta campaña de desobediencia civil, comenzada luego que dos bombas lanzadas por un avión de la armada estadunidense erraron su blanco y mataron al guardia civil David Sanes, el 19 de abril de 1999.

Muchos de los manifestantes que no fueron detenidos se trasladaron a la plaza pública de Vieques --usada para prácticas militares desde la Segunda Guerra Mundial-- para recibir información sobre la situación de los detenidos.

 

La justificación de Reno

 

Cuatro horas después de que comenzó la operación, la procuradora general estadunidense, Janet Reno, dijo en Washington que la evacuación de la base militar de Vieques se desarrollaba pacíficamente.

Explicó la funcionaria que se habían desalojado ocho de los 12 enclaves con manifestantes, y aseveró que 180 personas, llevadas a centros de detención, no serían formalmente acusadas a menos que intenten regresar de nuevo al lugar.

"Intentamos asegurarnos de que la gente comprenda que pensamos hacer cumplir las leyes, aunque deseamos hacerlo de manera justa y mesurada", dijo Reno, quien destacó que "todos los indicios señalan que los manifestantes se comportaron de manera pacífica".

Hizo énfasis en que "los militares estadunidenses tienen autoridad para actuar, pero en este caso fue estimado que los organismos policiales tienen más experiencia en situaciones como ésta".

Añadió que tras el despeje, efectivos de la armada y del ejército estadunidense prepararán el lugar para reanudar los ejercicios militares, y dijo que la marina instauró alrededor "una zona de seguridad" para impedir que otras embarcaciones con manifestantes intenten llegar nuevamente.

Más tarde, se informó que nueve embarcaciones que intentaron penetrar esa zona fueron disuadidas y un barco detenidos por la policía marítima de Puerto Rico.

El Pentágono indicó en su balance final que en total fueron evacuadas unas 215 personas; precisó que 140 fueron desalojadas del campo de tiro y otras 75 de un campo militar adyacente.

El vocero de la Casa Blanca, Joe Lockhart, dijo que el presidente Bill Clinton "se alegra de que la operación se haya desarrollado de manera pacífica", y subrayó que ahora "la marina podrá reanudar su entrenamiento limitado y la población de Vieques podrá decidir su propio futuro en los próximos meses".

Clinton y el gobernador de Puerto Rico, Pedro Roselló, llegaron en enero pasado a un acuerdo que dio luz verde a la armada estadunidense para reanudar bombardeos en la isla siempre y cuando utilizara bombas "inertes" hasta mayo de 2003, y en un referéndum los puertorriqueños decidirían si se pone fin o no a toda actividad de entrenamiento militar en la isla puertorriqueña o si los ejercicios pueden continuar.

 

Los detenidos

 

Entre los detenidos, que fueron liberados sin cargo alguno, figuran Lolita Lebrón, de 71 años, presa 26 años en Estados Unidos por comandar a un grupo de nacionalistas que atacó el Congreso en Washington en 1954, e Isabel Rosado, de 93 años, arrestada en 1979 en Vieques durante una protesta en contra de la marina.

También fueron detenidos los congresistas estadunidenses de origen puertorriqueño Nydia Velázquez y Luis Gutiérrez, 11 sacerdotes, cuatro monjas, un número indeterminado de diáconos, seminaristas y laicos, además de los cantantes Danny Rivera y Tito Auger.

"Es cuestión de justicia. Es totalmente injusto y necesitamos presionar al gobierno estadunidense para que devuelva la tierra que pertenece al pueblo de Vieques", dijo Velázquez al ser desalojada por la policía, mientras uno de los líderes de esta campaña de desobediencia civil, Robert Rabin, gritó: "Esta es una gran victoria para el pueblo de Vieques".

En Washington, el congresista de origen puertorriqueño José Serrano fue arrestado junto con su esposa, después que al mediodía se plantó frente a la Casa Blanca con un cartel que decía "paz para Vieques", mientras intentaba bloquear el paso de visitas.

El operativo de desalojo se esperaba desde la llegada el pasado miércoles a Vieques de los buques Bataan y Nashville, con unos mil marines a bordo.

Los participantes en esta campaña de desobediencia civil contra la presencia militar estadunidense, que logró unir a los sectores independentistas con los partidarios de la anexión a Estados Unidos, sostienen que las actividades castrenses en Vieques perjudicaron la economía local, lo que provocó un exilio que hizo pasar a la población de la isla de 30 mil a 9 mil 300 habitantes.

La isla, cuya superficie es de 217 kilómetros cuadrados, tiene unos 40 kilómetros de largo, y poco más de tres kilómetros en su parte más ancha. La población vive en la cuarta parte del territorio, entre un depósito de municiones de la marina en el este y el campo de tiro, que ocupa la mitad de la isla en el oeste.

 

Las protestas

 

Apenas se conoció el desalojo, los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico se declararon en huelga y cientos de personas se movilizaron hasta las inmediaciones del Fuerte Buchanan, y otras tantas hicieron lo propio frente a una escuela del municipio de Carolina, donde Roselló tenía previsto acudir de visita.

Poco después, el gobernador puertorriqueño sostuvo que las acciones "son un ejemplo de que se puede permitir la expresión y se puede respetar la ley y el orden", y felicitó a los manifestantes y a las autoridades estadunidenses y locales por la forma como se desarrolló el desalojo.

Otra multitud se congregó en la plaza pública de Vieques, lo mismo que cerca de la base aérea Muñiz, junto al aeropuerto internacional Luis Muñoz en San Juan, pero la zona fue bloqueada por la policía puertorriqueña. Para esta noche estaba prevista una concentración en el viejo San Juan.

El obispo puertorriqueño Alvaro Corrada del Río calificó la operación policial como un "crimen" contra el pueblo de Puerto Rico, mientras el Frente Socialista y otras organizaciones hicieron un llamado a las comunidades puertorriqueña e internacional a manifestar su repudio al operativo en la página "Vieques libre", en la sección "Plan de acción de emergencia en casos de arrestos", http://www.viequeslibre.org.